Relatos Salvajes

Tramitomanía: Así crecen los medios con el apoyo de la burocracia

Así se verán en unos años todos los papeles que gastamos facturando para la ETB. Foto: "Paperwork" por Curtis Perry.

Así se verán en unos años todos los papeles que gastamos facturando para la ETB. Foto: “Paperwork” por Curtis Perry.

En mi infancia, una de las secciones que más me gustaba de Sábados Felices después de “Cleofe”, era “La tramitomanía”. En esta, un parroquiano tenía que hacer un trámite cualquiera en una entidad cualquiera de Colombia, y en cada intento se veía en la obligación de llevar más y más papeles para cumplir unos requisitos que uno pensaría eran para certificar que la Reina Isabel era su madre. Recuerdo un episodio (que no fue el más “dramático”) en el que el pobre hombre llegaba a hacer la vuelta con una carretilla llena de papeles y se le volteaba en la mitad de la fila (esa podría ser yo perfectamente).

No sé por qué esa imagen se me grabó como una premonición. Porque a pesar de que estos episodios se transmitieron hace más de 20 años, pareciera como si, al estilo de La Rosa Púrpura del Cairo, los personajes salieran de la pantalla para cobrar vida: ahora, encarnados en la ETB, entidad encargada de facturar las órdenes de pauta publicitaria para la Alcaldía de Bogotá.

Hace poco me llegó un correo con los requisitos de facturación de medios de comunicación del área de TICs en su versión 2015. En este se solicita, entre muchas otras cosas, que se incluya la impresión a color de un pantallazo por cada uno de los días en que se puso la pauta solicitada en la página web.

Permítanme hecer un cálculo más o menos burdo:

Supongamos que al medio que dirijo (una página web) le llega una orden de pauta de un cabezote por todo el mes de marzo (aunque esto sería muy generoso por parte de la ETB). Esto significa que debo imprimir 31 pantallazos a color, más la copia (también a color), lo que daría un total de 62 impresiones a color por un costo aproximado de $55.800 (asumiendo que la impresión se cobra barato, a $900), sin sumar la otra cantidad restante de papel que hay que añadir:

  • facturas (4 copias)
  • certificados (2 copias),
  • reporte de Google Analytics (2 copias)
  • órdenes (3 copias)
  • pago de seguridad social (2 copias)
  • acta de recibo (3 copias)
  • tarjeta profesional del contador (1 copia).

Estamos hablando de que por cada facturación tendría que entregar alrededor de 78 hojas, lo que corresponde al 15% de una resma de papel (y suponiendo que todo todo lo que entrego no tiene ni un error y por lo tanto no tengo que volver a imprimir nada…cosa que no veo que suceda con frecuencia, dada la cantidad de información y minucias que tiene cada uno de los documentos).

Si la factura es por $250.000 debo restarle:

  • $55.800 de las impresiones a color
  • $2.000 de las impresiones a blanco y negro
  • $50.000 de las 2 horas que me demoro haciendo la papelería, revisándola y armando los paquetes (regalemos la hora de trabajo a $25.000).
  • $25.000 de 1 hora subiendo el banner a la página web, creando la campaña específica en Google Analytics y haciendo los pantallazos.
  • $75.000 de las tres horas que dejo de trabajar por trasladarme hasta la ETB y esperar a que me atiendan.
  • $50.000 por dos horas de trabajo del contador, con mensajero (aunque esto suena a explotación).
  • $3.600 del Transmilenio.

Por lo tanto, la facturación con la ETB tiene un costo de $261.400, por lo que en realidad lo único que estoy haciendo es perder $11.400 y regalándole a la Alcaldía mi trabajo y publicidad. Es decir, el valor agregrado de mi medio de comunicación no existe acá, ni su público, ni su capital cultural, porque el dinero cobrado se va en puro trámite y además me toca poner plata.

No pongo sobre la mesa, porque no me afecta directamente, las torres de papel con las cuales la ETB tendrá que lidiar. Seguramente la remodelación que están haciendo en el edificio del centro es para eso: grandes bodegas para almacenar facturas, actas y certificados. Sin embargo, sí es de mi entera preocupación el hecho de que esta entidad está haciendo muy poco por reducir la huella de CO2 en nuestra ciudad: papel y tinta a granel.

¿Qué pasaría si, por ejemplo, la ETB decidiera utilizar un recurso muy moderno que se llama el “documento digital”, también conocido como PDF? Aunque no reduciría significativamente el tiempo que hay que dedicarle a esta tramitomanía, por lo menos disminuiría el innecesario gasto de papel, tinta y dinero de las impresiones que piden.

Uno pensaría que el ideal de un emprendimiento es conseguir recursos para ser autosostenibles y poder crecer para lograr contratar, por ejemplo, a alguien que se encargue de hacer la papelería de este tipo de trámites. Sin embargo, si ni siquiera puedo pagar el hosting de la página web ni mucho menos mi subsidio de transportes con este tipo de “apoyos a medios”, ¿cómo voy a pensar en delegar este trabajo a alguien? (aún peor ¿sin pagarle?).

Esto me permite sacar tres conclusiones rápidas:

1. El sector público sigue siendo para algunos prestadores de servicio una carga más que un apoyo, en este caso de los medios de comunicación independientes que buscan mantener parte su medio con la publicidad.

2. Los medios de comunicación debemos despabilarnos y buscar también otros recursos en el sector privado, pues depender únicamente de lo que el Distrito tiene a bien ofrecrer, por más política pública o lineamientos que haya, no es suficiente para ejercer un periodismo independiente y responsable, además de autosostenible.

3. Quienes hayan visto Relatos Salvajes, entenderán por qué “bombita” hizo lo que hizo con el cobro de la multa de tránsito. Todos somos protagonistas potenciales de una sexta historia de esta película cuando de burocracia y tramitomanía se trata.