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Entradas relacionadas con formas, colores, espacios, recuadros y encuadres.

Cine colombiano: no volverás a ser el mismo

pelicula el abrazo de la serpiente

El actor Nibio Torres interpreta al joven Karamakate, chamán y último miembro de su comunidad.

No había tenido la oportunidad de ver la comentada película del director colombiano Ciro Guerra, El abrazo de la serpiente. Por esta razón esta columna llega con algo de retraso, más de seis meses después de su estreno.

Debo decir que desde hace mucho tiempo he vivido con el desasosiego de ir a las salas de cine a ver películas colombianas. De hecho, tenía la idea de que desde 1993 no habíamos tenido ninguna otra película que superara en originalidad, actuación y guión a La estrategia del caracol de Sergio Cabrera.

Películas como La historia del baúl rosado, Satanás y Los viajes del viento empezaron a cambiar poco a poco el panorama, pero siempre quedaba la desazón de que o el cine colombiano más visto era el de los consabidos 25 de diciembre o que las buenas producciones no se proyectan en el país.

Tenía altas expectativas con El abrazo de la serpiente, pero al verla me di cuenta de que eran insignificantes frente al monstruo que creó su director, Ciro Guerra. Se trata de dos viajes en dos tiempos distintos, pero en el mismo lugar y con el mismo protagonista. La historia está inspirada en los cuadernos de los expedicionarios Theodor Koch-Grünberg (Alemania, 1872 – Río Branco, 1924) y Richard Evan Schultes (Estados Unidos, 1915 – 2001), cuyas investigaciones científicas en la Amazonía se registraron tanto en diarios de viajes como en obras de más largo aliento y de carácter académico. Sin embargo, es la historia de Karamakate, un solitario chamán del Amazonas, la que nos lleva a comprender la búsqueda interior que hace cada uno de los personajes de la película.

A pesar de que el motivo del viaje pueda parecer para muchos un recurso literario gastado porque conduce a la inevitable transformación de los protagonistas, en El abrazo de la serpiente es un elemento que forma parte de una construcción mucho más compleja. La película se enfoca no solo en ese motivo, sino también en la relación de los hombres con la naturaleza, en las secuelas de la explotación cauchera, en la soledad y en la desesperanza de perder lo que alguna vez se tuvo: el conocimiento, la familia o las tradiciones.

Uno de los elementos más llamativo de la película es el cuidado con que fue llevada a cabo en todos sus niveles: el guión, los actores, las locaciones, la solidez y profundidad del argumento y la dificultad de juntar todo y crear una historia bien narrada, sin pretensiones de ser más de lo que es (que es mucho). La elección de rodar la película en 35 mm y en blanco y negro es una apuesta estética que pareciera incoherente frente a la riqueza de la selva amazónica. Lo curioso de esto es que fuerza a los espectadores a proponer sus propias estéticas, su paleta de colores personal y de encontrar el protagonismo en algo más que los colores verdes y tierra del entorno.

El abrazo de la serpiente es también una sacudida de la imagen romántica que tenemos de los indígenas como víctimas de la maldad blanca y católica. La perspectiva desde la cual se cuenta la película recupera un aspecto muy importante de la representación de los personajes, que recuerda que todos son igual de humanos, que cometen errores y que actúan según sus intereses, su historia y su forma de ver la vida. No es, por lo tanto, un lamento a la pérdida del “indígena puro” ni de lo malos que han sido los europeos.

Así se evitan las trilladas dicotomías como blanco-explotador vs. indio/defensor de la madre tierra; cultura indígena-sagrada vs. cultura europea-destructora, etc. La exploración de la condición humana es el gran eje temático, enfocado en sentimientos comunes como el miedo, la incertidumbre, los secretos, los sueños o la soledad.

Hay que decir que esta película es una excelente muestra del buen momento que empieza a vivir el cine colombiano y que es el resultado de una excelente combinación: búsqueda de nuevos temas, la superación del narcotráfico como la historia nacional, la ley de cine y el surgimiento de directores curiosos, bien preparados y sobre todo capaces de enfrentarse a retos enormes como este.

Ficha técnica

Título: El abrazo de la serpiente
Guión y dirección: Ciro Guerra
País: Colombia / Argentina
Año: 2015
Duración: 125 minutos

Los lugares comunes de la paz

Exposición frente al otro - Caras

Ilustraciones de Manuel Kalmanovitz como parte de su experiencia como tallerista del proyecto “La paz se toma la palabra”.

Últimamente me he dado a retomar la vida que solía tener antes de empezar mi doctorado: leer un libro en la noche, hablar con amigos y conocidos y enterarme, al menos, de qué pasa más allá de las cuatro paredes del estudio de trabajo. En medio de ese nuevo reconocimiento de la vida pospuesta durante cinco años me topé con una exposición que me llamó especialmente la atención, por estar relacionada con algo que estoy aprendiendo ahora: la ilustración.

Se trata de Frente al otro: dibujos en el posconflicto, un laboratorio de creación que forma parte del proyecto La paz se toma la palabra de la Subgerencia Cultural del Banco de la República y la Agencia Colombiana para la Reintegración. Para este trabajo, que se llevó a cabo en 2013, se invitaron a 12 artistas para que lideraran talleres en diferentes ciudades del país. Los asistentes fueron 130 antiguos integrantes de grupos al margen de la ley, que en este momento están en proceso de reintegración.

Sin duda uno de los grandes méritos de Frente al otro es lograr establecer esa confrontación que proponen con el nombre de la muestra. No es una serie de trabajos que un grupo de reconocidos ilustradores hizo sobre un grupo de desconocidos que participaron en el conflicto armado y que ahora han dejado las armas. La distancia entre el artista y lo representado se desdibuja.

Por lo tanto, la exposición exhibe tanto el trabajo de la artista invitada, Power Paola, como de antiguos combatientes que ilustran o escriben una fracción de su pasado, un sueño o una idea sobre su presente. Son las mismas paredes y la misma prioridad para quienes se dibujan o recrean su pasado por primera vez a través de las imágenes y para quienes motivaron esas reflexiones: Daniel Salamanca, María Isabel Rueda, Angélica Zorrila, Catalina Jaramillo Quijano, Andrés Frix, Manuel Kalmanovitz, Kevin Mancera, Tatiana Córdoba, Inu Waters, Joni B y Jim Pluk.

Exposicion frente al otro - testimonios

Cronología escrita por uno de los participantes reintegrados de los talleres de “Frente al otro”.

En esa etapa anterior a la exposición, en la cual los artistas trabajaron como talleristas con excombatientes, se desarrollaron aspectos como el relato de la propia vida, el autorreconocimento, la pregunta sobre qué es la paz o qué momentos de la vida recordaban los participantes con mayor intensidad o felicidad. Este proceso permitió encontrar esos lugares comunes que nos son tan necesarios a todos: la casa de la infancia, la abuela, el juego, la flor o la risa por medio de la escritura, el dibujo a lápiz o el acrílico.

Pero aún más interesante es también el papel de los asistentes en la construcción de la exposición, que termina por demostrar que no se trata solo de un grupo de excombatientes que salieron de “su mundo” para entrar al “nuestro”. Quienes asistimos a la muestra tenemos la posibilidad de dibujar también nuestro propio pasado, nuestros anhelos y nuestra idea (ese bello lugar común) de lo que significa la paz. Así, esos dibujos se combinan con los de los participantes de Frente al otro y se crea esa importante certeza de que el postconflicto hay que construirlo con confrontaciones pero también con imaginación.

Hablar de paz en Colombia, además de una necesidad, se ha vuelto un lugar común. La criticamos, la anhelamos, la manoseamos, la analizamos pero no muchas veces la construimos. Frente al otro es un lugar común; o más bien, un lugar para encontrar lo que tenemos en común a partir de diferentes experiencias y vivencias del conflicto armado en Colombia. También es un espacio para jugar con los lugares comunes: la paloma de la paz, las personas tomadas de la mano en círculo o la representación de la alegría con globos de colores.

Ficha técnica:

Título: Frente al otro: dibujos en el posconflicto
Lugar: El parqueadero – Museo de Arte del Banco de la República (Bogotá)
Fechas: Agosto 20 – noviembre 2 de 2015
Proyecto: La paz se toma la palabra – Subdirección cultural del Banco de la República y Agencia colombiana para la reintegración.

Un día una mujer

Me encontré en Nueva York con un almacén enorme donde se vende todo tipo de objetos usados. Un lugar para comprar recuerdos pasados de moda, adornos de otras décadas, vajillas que alguien no quiso usar más, muñecas con un solo ojo, teléfonos sin número…

Entre la innumerable colección de cosas desechadas me topé con dos cajas de madera llenas de fotos familiares. Me sorprendió que eso se pudiera vender. ¿A quién le puede interesar comprar fotos de familias que no son la suya, recuerdos de un paseo que no hizo o de un cumpleaños que nunca celebró?

¿Por qué le llamaría la atención a alguien comprar una foto que en apariencia no le despierta ningún sentimiento, añoranza o saudade?

Decidí meter la mano en la torre de fotos y de pronto se me coló entre los dedos el retrato en blanco y negro de una mujer. Instantáneamente supe que quería comprarla pero no puedo explicar por qué. No sé si fue su cartera, el ángulo en que se tomó o el fondo. No sé si fue su expresión o su cartera.

Ahora quiero saber su historia. Qué día era. Cómo se llamaba ella. Por qué alguien consideró que valía la pena gastar una toma del rollo en ese preciso instante. Quién tomó la foto. ¿Entraría al teatro?

Foto de una mujer

Entre las miles de posibilidades, esta fue la foto que decidió encontrar mi mano.

Aún más, quiero saber qué historia se les ocurre a ustedes. Si la foto fuera suya, ¿qué recuerdo les traería a la mente? ¿Quién era ella y por qué estaba ahí?

Los invito a que compartan con El Lápiz Hambriento su historia familiar de esta imagen y que les cuenten a sus amigos para que ellos también lo hagan. Así veremos cuántos posibles recuerdos puede suscitar algo que nunca fue nuestro, hasta hoy.

El ataúd va hacia arriba

This way up short film

Momento en que está a punto de empezar toda la aventura con el cadáver de la buena señora.

Hacer un corto animado sobre cómo un ataúd debe llegar a un cementerio no es cosa fácil, especialmente si se pretende que sea cómico. Tuve la suerte de encontrarme con un buen ejemplo de esto en Twitter, gracias a @BogoShorts.

Se trata de This Way Up (Este lado arriba), un corto de 2008 producido por la BBC y Nexus que fue nominado a un premio Oscar y recibió otros tantos en diferentes partes del mundo. Lo que más me gustó de esta pieza maravillosa que dura alrededor de 9 minutos, es la forma como Smith & Foulkes, los directores, crean un universo rutinario y gris ambientado con atmósfera lúgubre y tan propia de Edgar Allan Poe.

Lo que más sorprende, sin embargo, no es tanto la emoción de poder perder un ataúd por las desavenencias de la gravedad, sino que los personajes no hablan en ninguna ocasión y aún así uno logra crearse un panorama inmenso de lo que cada uno está diciendo. Sus gestos, el color pálido y casi ausente de sus rostros y la angustia de no cumplir con su trabajo lo hacen todo más interesante.

En suma, todo se centra en los detalles, en lo difícil de crear tantas posibilidades en medio de una paleta de grises y de dos personajes que en apariencia no tienen nada más que hacer que vivir en medio del aburrimiento de la muerte.

Me alegra encontrarme con películas como esta moviéndose por la red, porque me recuerdan que no todo hay que comprarlo en Netflix o en la televisión por cable. Es más, posiblemente por quedarse viendo Netflix, es que uno se pierde de la diversión que está en otra parte.

This Way Up from Nexus on Vimeo.